4 de octubre de 2007

Que alguien acabe con esta tortura.

Sé que cuando estás malo te parece que lo tuyo es lo peor pero, en serio, no hay nada más desagradable que tener mal las tripas.
Los últimos tres días los he pasado prácticamente sin comer nada (a este paso me quedo como una sílfide), de hecho, sólo de pensar que tenía que tragar algo me ponía mala... pero hoy no, hoy todo me huele bien: la vecina ha hecho algo para comer y huele de maravilla, no hago más que ver anuncios en la tele de cosas ricas, me imagino donuts y patatas fritas haciéndome el baile de los siete velos... ¡¡pero si hasta me ha parecido apetitosa una pelusa del suelo!!
Pero tengo que conformarme con comer galletas maría... están buenas, ¡¡pero yo quiero un chuletón!!
Y claro, me da miedo comer cualquier cosa porque recuerdo el dolor de estos últimos días y no me apetece volver a sentir una manada de ñues escalando por mi estomago, la verdad.
¿Cuándo va a acabar mi tortura?, ¿por qué el helado ha sido tan cruel conmigo?, ¿que he hecho yo para merecer esto? Si yo soy muy buena... ¡¡¡TENGO HAMBRE!!!

1 comentario:

larri dijo...

El dia que acabe esa tortura cuidado con el hambre un empacho es malo para esa tripita lo digo por esperiencia prueba un poco de anis para las cosas de mal gusto un poquito si pasarse y al helado a la carcel.