10 de septiembre de 2007

Me hago mayor, me lo ha dicho una almohada.

Hace muchos años, allá por 1.990 más o menos, me fui de vacaciones con mis aitas, mi hermano... y una almohada. Nunca comprendí por qué mi madre se llevaba la pedazo de almohada de 1´35 a cuestas cuando nos iban a dar todas las que quisiéramos en el hotel: mulliditas, de grosores diferentes y de cualquier tamaño... hasta ahora.
Yo antes dormía en cualquier sitio, me daba igual cómo fuese la cama, la almohada, la manta... incluso la habitación; he llegado a dormir tirada en el suelo de un aeropuerto londinense, en las cochambrosas literas de los "coches-cama" de los trenes y en un colchón tirado en el suelo... pero este fin de semana la cruel realidad se ha abierto paso y me ha demostrado algo que sospechaba desde hacía años pero que me negaba a creer... me hago mayor... peor aún... ya no puedo dormir sin mi almohada.
Es triste vivir esa situación: estás en un hotel de 4 estrellas con casi todos los lujos imaginables (¿cuándo les van a obligar por ley a poner un jacuzzi en el baño? debería ser un derecho humano), hay un tropel de gente que te arregla la habitación, te prepara la comida, está pendiente de tus necesidades... pero echas en falta tu almohada. Te tumbas en la cama (que también es extraña) y no puedes relajarte porque tu cuello no se adapta a esa nueva situación. Quieres dormir, pero cada vez que cierras los ojos la ves: triste, en tu cama, sola, y con ojitos de "me estás engañando con otra"... pero no puedes ir a por ella porque ya has pagado el hotel y el impulso de tener a tu disposición una piscina es superior a la necesidad de dormir por las noches.
El único consuelo que te queda es pensar en el reencuentro y asumir que, a partir de ahora, tendrás que viajar con ella allá a donde vayas, como quien se lleva el cargador del móvil... pues tú con la almohada.

¡¡He vuelto!!

Tal y como prometí aquí estoy de nuevo: algo más morena, con un par de escamas y bastante cansada la verdad (eso de hacer peleas acuáticas da muchas agujetas...).
Han sido 4 días de sol, piscina, patatas fritas y cremita, en un hotel increíble y digno de recomendar; pero algún día había que volver a la rutina (¡te he echado de menos!), al blog y al flickr.
Me he terminado el libro que estaba leyendo, he llegado a conclusiones desconcertantes de las que hablaré en próximas entradas y ayer inauguré la nueva "época de la sopita", lo que significa que la navidad ya está a la vuelta de la esquina.
Gracias a todos por estar ahí y por no haberme olvidado (cualquiera diría que me he ido de vacaciones mes y medio... jejejeje...).
¡¡Comenzamos!!

6 de septiembre de 2007

No es por dar envidia pero...

... ¡¡¡¡¡¡¡¡VACACIONES!!!!!!!
¿Queréis saber cómo me siento? Pues aquí tenéis una muestra bastante real de mi estado de ánimo... jejejeje...



Prometo volver antes de lo que pensáis, con las pilas cargadas y un montón de historias nuevas que contar.
¡¡No os olvidéis de mí!!

5 de septiembre de 2007

La carpeta de música.

¿Alguien cree que una carpeta con música puede ayudar a conocerse a uno mismo? Yo estoy cada día más convencida de que es así.
Calculo que puse internet en casa allá por el 2.002 (madre mía, parece que ha pasado mucho más tiempo) y, cuando conseguí instalar el "Kazaa" (en aquella época el emule no estaba de moda... o al menos yo no lo conocía) y aprender a bajar canciones, abrí una carpeta de música: "varios". Ahí recopilaba las canciones que sonaban en ese momento en la radio y me gustaban y otras más antiguas que, por alguna razón, recordaba. Era como hacer la versión sofisticada de una cinta de casette de remix (no lo neguéis, todos hemos tenido una alguna vez), pero a lo bestia.
Sigo haciéndolo (ya tengo más de 170) y, por supuesto, escuchándolas. Y esa es la razón de que esté escribiendo esto ahora mismo; cada vez que abro esa carpeta y dejo que suenen las canciones de manera aleatoria, me sorprendo pensando "¿en qué momento me ha gustado eso a mí?". No me pasa con todas, obviamente la gran mayoría siguen siendo de mi agrado, pero hay un pequeño grupo que siempre estoy tentada de borrar... y creo que no debo hacerlo, porque no deja de ser el testigo de un momento que pasé en mi vida, ya fuese bueno o malo. Y algún día, dentro de muchos años, no pensaré "¿me gustaba esto?", sino que sonreiré al escucharlas y viajar mentalmente a esa época y, con suerte, al día exacto en el que esa canción se convirtió en algo especial para mi.
Por eso creo que debemos guardar todas esas cosas (he ahí la razón para que haya hecho la recopilación de "series de nuestra infancia") que nos recuerdan lo que fuimos alguna vez, por muy diferentes que seamos ahora.
Quizá vivir de recuerdos no sea la mejor idea... pero renunciar a ellos es peor aún.

3 de septiembre de 2007

Cómo montar un mueble de Ikea... por primera vez.

PRIMER PASO.
Vete a Ikea y compra un mueble, algo vital para llevar a cabo el propósito final. Se han dado casos de gente que ha intentado montarlos tan sólo pensando en ellos... y no funciona. Sería el chollo del siglo, pero no se puede hacer.

SEGUNDO PASO.
Apáñatelas como puedas para llevarlo hasta tu casa, meterlo dentro y buscar una habitación en la que poder montarlo. Para saber cuál te sirve tienes que sumar el tamaño del paquete x 2 (para cuando lo abras); el espacio que necesitas tú con todos tus miembros moviéndose como unos posesos a la velocidad de la luz (créeme, lo harán); las herramientas necesarias para montarlo (no, no todas vienen con el mueble, aunque tú creas que sí) y entre 5 y 10 metros cuadrados más (según lo que te puedas permitir), por si te entra un ataque de histeria durante la faena y te pones a gritar como un poseso. Si por casualidad tienes alguna habitación acolchada e insonorizada, mejor que mejor, así los vecinos no llamarán a la policía.

TERCER PASO.
Cuando tengas el paquete abierto, busca las instrucciones (a veces, para poner a prueba nuestra inteligencia, no las ponen arriba del todo... eso, o es que lo has abierto al revés... ¡¡torpe!!) y, ¡ATENCIÓN!... ¡¡MÍRALAS!! Sí, sí, como lo oyes, hay que mirarlas. No vas a ser menos listo por ello. Ni vas a quedar mal. De hecho, si lo haces, hasta es posible que seas capaz de montarlo bien a la primera. No es una leyenda, lo he comprobado.
Es probable (por no decir seguro) que al primer vistazo todo te parezca complicadísimo e ininteligible, pero te prometo que se pasa. En serio. Ante todo, no pierdas los nervios, tú eres capaz de eso y mucho más (esto parece un libro de autoayuda).

CUARTO PASO.
Hay que familiarizarse con las cosas: coge el paquete de los tornillos (o lo que sea que traiga ese mueble en concreto), ábrelo y, mirando a uno fijamente, di en alto "sólo eres un tornillo, aunque tengas un nombre raro... no vas a poder conmigo". Puede parecer ridículo, pero es que son como los perros: huelen tu miedo. Tienes que ser firme y demostrarles que controlas la situación... aunque te sientas totalmente desbordado con tanto paquetito, tornillito, llavecita y tuerquecita (lo de los diminutivos no es para quitarles importancia, es que realmente suelen ser enanos).

QUINTO PASO.
Sigue las instrucciones paso a paso, nada de saltarse un par de páginas "porque no son importantes" o hacerlo de memoria. Fíjate bien en los dibujitos y ten en cuenta que, si se han molestado en recalcar algo no es porque son así de guays o porque estaban aburridos, sino porque es importante. Analiza la pieza que tengas que usar en ese momento y asegúrate de que es esa antes de colocarla... da igual que para lograrlo tengas que darle un montón de vueltas al dibujo o incluso girar sobre la pieza en sí como si estuvieses haciendo el baile de San Vito... haz lo que sea necesario porque si te equivocas vas a tener que desmontarlo todo, no intentes convencerte de que "total, es muy parecido, igual así también sirve".

SEXTO PASO.
Si rompes algo, pierdes algún tornillo, descubres que una de las maderas está un poco estropeada o cualquier tipo de percance (que seguro pasa), no desesperes y, sobre todo, no abandones. Piensa que aunque tenga una punta un poco doblada le vas a querer igual y, al fin y al cabo, podría ser la marca de la casa... lo mismo una banda de ladrones entra a robar en el vecindario, la policía los detiene (ja ja) y recupera las cosas robadas (más ja), y sólo tú puedes identificarlo por esa mella que tanto te traumatizó hacerle... nunca se sabe, la vida da muchas vueltas.

SÉPTIMO PASO.
Si todo ha salido como debería, ya lo tendrás montado, sólo espero que no lo hayas hecho en una habitación de la que lo tengas que sacar... y cuya puerta no sea lo suficientemente grande para hacerlo. A veces pasa.

OCTAVO PASO.
Date una palmadita en las espalda y permítete el capricho de gritar cual lobo que aúlla a la luna "¡¡LO HE LOGRADO!!, ¡¡HE MONTADO MI PRIMER MUEBLE DE IKEA!!".

CONSEJOS PRÁCTICOS.
* Si el mueble lleva cristal tienes que extremar las precauciones... pero sin pasarte. No hace falta sujetarlo como si se fuera a cascar sólo con mirarlo ni añadir 10 dosis más de estrés al montaje, no vas a conseguir nada y lo vas a pasar peor.

* Nunca, repito, nunca, te estrenes en el montaje de un mueble de Ikea con un armario zapatero (sólo es apto para expertos altamente cualificados y que lleven 48 horas de concentración previa). Es posible que jamás superes el trauma y no sólo seas incapaz de volver a la tienda, sino que te saldrá urticaria sólo de ver el anuncio por la tele.

Tu primer mueble, por mucho que montes toda la casa, siempre será especial para ti. Trátalo con cariño y, cada vez que vaya una visita a casa, muéstralo orgulloso.
En mi caso es una mesilla... ¿y en el tuyo?

31 de agosto de 2007

¡¡Se vende!!

Estoy frustrada. Y mucho. En los últimos meses he oído bastantes veces la pregunta "¿por qué no vendes tus manualidades?", sobre todo desde que he abierto la cuenta de flickr y, aunque siempre contesto educadamente "es que es complicado", lo que realmente estoy pensando es "¡¡porque nadie se ofrece a comprármelas!!".
Yo entiendo que pueda dar pereza encargarle algo a alguien que quizá ni tan siquiera conoces bien y que resulte más sencillo (aunque sólo sea por costumbre) irse de tiendas cuando hay que hacerle un regalo a alguien pero, ¿por qué nadie se toma en serio mi oferta?
Me encantaría dar salida a las cosas que hago, para sacar un dinerillo (sé que no me voy a hacer rica, me conformo con cubrir gastos... bueno, un poquito más no estaría mal) y porque así podría hacer más cosas, que en casa ya no tengo sitio para meterlas.
Pero nadie me lo pide. Pasan cumpleaños, aniversarios, navidades... y nadie se acuerda de que estoy deseando que me encarguen cosas. A pesar de que ofrezco productos personalizados. A pesar de que podría ayudar a decidir el regalo (a veces es complicado saber qué comprar). A pesar de que lo pongo todo lo más fácil que puedo (sólo necesito saber el nombre de la persona y el estilo que le gusta). No hay manera.
Pero bueno, supongo que es lo que hay, me guste o no.
Y por si alguien no se había dado cuenta... ¡¡se venden manualidades!!

30 de agosto de 2007

Un burdo rumor.



Hace bastantes años un amigo me mandó esta canción y, aunque nunca supe si trataba de decirme algo, siempre hizo que me riera como una loca.
Espero que os guste y que, al menos, os arranque una sonrisa.

¿Qué pasa en primavera?

Crecen las flores, vale. ¿Pero en qué nos convertimos los humanos? Porque en el resto de las épocas del año tenemos un rol muy concreto.

* En invierno (sobre todo en navidad) somos generosos, bondadoso, familiares... todo lo que describa a una buena persona. Da igual que hayas pasado de tu familia el resto del año, si en navidad les mandas una postal santo remedio; o que no te importen un carajo los pobres niños del tercer mundo que se mueren de hambre a diario... basta con que veas un telemaratón de esos y hagas como que has llamado para donar algo de dinero o, mejor aún, que compres postales de unicef (sale más barato y encima te luces al mandarlas), para que tu conciencia se quede tranquila.

*En verano somos todos idiotas: la televisión nos vacila más de lo que lo hace habitualmente (que ya es decir) y nadie se queja porque "como es verano"... pero vamos a ver, ¿quién veranea en un sitio sin tele?, pero si hay gente que hasta se compra una pequeña para llevársela a la casa del pueblo; y, por si eso fuera poco, aparece la tan temida canción del verano... seguro que Giorgi Dan no piensa lo mismo que yo pero, ¿acaso hay cosa más absurda que esa? Tiene que ser machacona, con letras absurdas y, en la mayoría de los casos, que de pie a arrimarse a alguien (¿cómo olvidar la conga y cosas así?). Pero todos nos la aprendemos, aunque no nos guste, aunque sólo sea de oírla un millón de veces en la radio.

* En otoño (este es mi rol preferido) nos volvemos todos consumistas compulsivos y nos dedicamos a coleccionar todo lo que nos pongan delante (al menos eso es lo que pretenden las editoriales). No importa qué sea, cuánto valga o si tiene alguna utilidad... la cuestión es coleccionar: ositos de peluche, muñecas de época que dan miedo, coches en miniatura, las piezas para hacer un robot (nunca he visto un robot de esos montado, jamás), relojes espantosos, fascículos para aprender a pintar (ja, ja, yo me río), colecciones de libros... ¿hay que hacer todo antes del invierno? Porque creo que es incompatible sentirte culpable por no apadrinar a un niño cuando te dejas 20 euros al mes en un colección que sabes de antemano que nunca vas a terminar. Porque esa es otra... ¿alguien ha terminado alguna vez algo de eso? Porque la única manera es pidiendo que te manden lo que sea a lo que estás enganchado por correo, y eso significa que sabes cuánto te va a costar... y no hay mejor razón para dejarlo que esa: el precio final, que siempre es unas 50 veces más elevado de lo normal. Este año han sacado una que me ha llegado al alma: toda la serie de "Friends" en dvd. Cada dvd vale 3 euros, creo (esa es la oferta de lanzamiento, así que pongamos que va a ser mínimo 5 euros cada uno) y tiene 3 capítulos. Si calculamos que esa serie tiene 10 temporadas y que cada temporada está compuesta por unos 24 capítulos... uuufff... mejor no multiplicar, me apuesto lo que sea a que te sale más barato irte al "media-markt" y comprártela completa a toca-teja.

Y en primavera... no somos nada. Hay un dicho que dice (valga la redundancia) "la primavera la sangre altera"... yo creo que lo que nos altera en realidad es no saber qué rol debemos tomar. ¿Hay alguien dispuesto a inventarse algo para esa floreada época del año? Se admiten proposiciones.

Enfados.

A veces me cabreo, no puedo evitarlo. Sé que no consigo nada y que lo único que logro es frustrarme y, si cabe, enfadarme más, pero no puedo remediarlo. Y es que cada vez que empiezo a hacer algo tan sencillo como recortar un trozo de tela o sujetar algo que estoy pintando y tengo que soltarlo recuerdo las palabras de aquel médico: "te acostumbrarás al dolor". Ya. Qué fácil es decirlo. No me gusta llorar (cualquiera que me conozca de icot diría lo contrario... ) ni mirar atrás pensando "¿y si...?", pero me encantaría que todos los que "participaron" en el desastre en el que se ha convertido mi codo lo sufrieran, aunque sólo fuera un día. No por venganza (un poco sí), sino para que comprendan que a veces sus actos tienen consecuencias y que no basta con decir lo siento... y mucho menos con no decir nada.

Mi último descubrimiento.

El fieltro, ese ha sido mi último descubrimiento. Vagando pro internet, lo que suele ser bastante habitual en mí últimamente, encontré un grupo del flickr dedicado a hacer llaveros, broches y todo tipo de muñequitos con el fieltro... y tengo que decir que todo un mundo se abrió ante mí.
Es cierto que ya he usado ese material con anterioridad, pero nunca había sido la materia prima esencial de ninguno de mis trabajos... hasta ahora.
He empezado por una pequeña mariquita y tengo que decir que, para ser mi primera vez, creo que ha quedado bastante bien; lógicamente, aún no domino la técnica y voy muy despacio y con unas puntadas desastrosas, pero tiempo al tiempo... hubiese sido muy prepotente por mi parte pretender un resultado excelente en mi debut.
Sea como sea, es una técnica que me gusta, más que por ella en sí, por lo resultados a los que te lleva.


29 de agosto de 2007

El aparcamiento.

Todos sabemos que hay gente cruel en el mundo... como los que aparcan el coche ocupando dos sitios (o más).
Sí, vale, no parece tan malo, pero lo es.
Existen dos tipos:
* la técnica del centro comercial (o cualquier otro aparcamiento privado): consiste en meter el coche lo más torcido posible para que nadie pueda aparcar a tu alrededor. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Se podría pensar que es por no maniobrar, pero yo he visto recolocar un coche que estaba bien aparcado para que ocupe lo máximo posible. No importa que esté tan torcido que casi le den a la columna al meterlo o que las vayan a pasar canutas para sacarlo... la cuestión es incordiar. Tenemos a un subgrupo que, encima de hacer eso, ocupan las plazas de minusválidos... esos ya son como para echarles de comer aparte... pueden tener 57 plazas vacías a su alrededor que ellos van a aparcar ahí, para j****... y si pueden, ocupando todas las plazas que haya, cueste lo que cueste.
* los que aparcan en mitad de un hueco enorme, normalmente en la calle: yo es que no lo entiendo, ¿qué les pasa? A mí me motiva meter el coche en un hueco pequeño, me siento realizada cuando consigo hacerlo y la gente me aplaude asombrada (juro por dios que me pasó una vez, casi me muero de vergüenza... eso sí, el coche quedó que parecía que lo había metido con vaselina), pero dejarlo en mitad de uno grande... ¿qué merito tiene?, ¿acaso su objetivo es dejar el mismo espacio por delante y por detrás? Y es que cerca de mi casa hay un individuo al que deberían quemar en la hoguera, por capullo; tu llegas del supermercado cargado con bolsas como un burro y descubres, delante de la puerta de tu portal, su dichosa camioneta azul aparcada en todo el centro de un hueco enorme... ¡¡¡manda huevos!!! Si es que te dan ganas de bajarte del coche y pincharle las ruedas. Siempre lo hace. Siempre. Y encima, en plan "que majo soy", la mueve cuando llega su amiguito con el horrible coche amarillo tuneado que tiene... ¡¡delante de ti!! Y se te queda mirando como diciendo: "soy super listo, le he guardado una plaza a mi amigo". Pero vamos a ver, ¿la calle es suya?, ¿se cree el dueño del mundo? Si es que hasta le he visto salir corriendo de su casa para mover la furgoneta cuando estaba bien aparcada y así ocupar el sitio de delante.... ¡¡¡¡¡¡aaahhhhhhhhh!!!!!! Me pone mala, de verdad.
Así que por favor, ¡¡intentad aparcar el coche pensando que el vuestro no es el único!! El próximo conductor os lo agradecerá... ¡¡sobre todo si soy yo!! :-p

La primera visita.

Es la primera vez que mi ama va a ver el blog...
ONGI ETORRI AMATXU!!


27 de agosto de 2007

Documentales desconcertantes.

Los documentales nunca han sido algo que me haya llamado la atención especialmente a no ser que traten de bebés, enfermedades extrañas o catástrofes (soy así, qué le voy a hacer), pero desde que tenemos un montón de canales en la tele he descubierto una nueva gama que me desconcierta y me hace tener pesadillas por las noches: los documentales sobre las diferentes maneras en las que la humanidad va a desaparecer.
¿A quién se le ocurre hacer algo así?, ¿por qué?, ¿nos quieren traumatizar? porque es lo que consiguen, al menos conmigo...

Hay de diferentes tipos:
* 1.- Los del espacio: esos son superiores a mis fuerzas... vamos a ver:
A) el sol va a estallar y cuando lo haga se cargará todos los planetas del sistema solar, en plan "soy super egocéntrico y si me muero yo se muere todo hijo de vecino";
B) una piedra gigante (también llamada asteroide, no me preguntéis por qué) se va a chocar contra la tierra y:
* la va a sacar de su órbita y se va a ir hacia el sol (tendrá que ser antes de que estalle, digo yo), con lo que vamos a morirnos todos achicharrados antes de que se derrita o;
* la va a sacar de su órbita pero nos va a alejar del sol, con lo que nos moriremos todos congelados (esa idea mola más que la anterior);
C) como la luna se aleja poco a poco de la tierra (a saber qué le habrá hecho), al final va a hacer que por no sé qué movida de la gravedad nos desestabilicemos y acabemos como en los dos puntos anteriores: o congelados o cocidos;
D) que vengan los marcianos y nos colonicen, aniquilen o nos lleven con ellos, sea como sea fijo que nos morimos también;
E) los agujeros negros... esos son mis favoritos: nadie puede verlos ni demostrar que existen (son como una especie de amigo imaginario del científicos) pero es que es la bomba, porque yo pensaba que había uno o dos en toda la galaxia y ¡qué va! hay como un millón de ellos rodeando la tierra pero, por alguna extraña razón, no se la han tragado ya. ¿Por qué? Quien sabe. Quizá les caemos bien. O quizá, sencillamente, no existen, y alguien se los inventó para acojonar al personal.
* 2.- Las catástrofes naturales, que en su mayoría no tienen nada de natural, porque ya me contaréis qué tiene de normal que la tierra empiece a escupir lava (demasiado tabasco en las comidas), se parta por la mitad como si el exterior fuesen escamas (yo le aconsejaría un poco de crema hidratante), haya inundaciones por un tubo (está triste y llora, normal, sabe que no la cuidamos nada)... y eso sin contar los huracanes, los tornados, los tsunamis y demás movimientos bruscos, similares a los que hago yo en la cama cuando sueño con todas estas cosas.
* 3.- Que el centro de la tierra se pare... esa sí que es buena... se va a parar así, sin más, "porque yo lo valgo"... que hay que ser retorcido también para llegar a esa conclusión: "como tengo cara de empollón, una bata blanca y gafas de culo de vaso, digo que la tierra se va a parar y la vamos a palmar todos; ¿qué por qué? porque sí".
* 4.- Todas las maneras en que nosotros mismos mismamente vamos a cargarnos nuestro propio planeta porque somos idiotas: talando árboles, cargándonos la capa de ozono (pobrecilla, con lo mona que es), envenenando todo el agua (me muero sólo de pensarlo, ¡¡ya tengo sed!!), exterminando a todos los bichos que se comen las cucarachas y que con ello evitan que evolucionen, se conviertan en criaturas aún más feas y nos conviertan en sus esclavos y, cómo no, el efecto invernadero, que es una especie de efecto secundario de todo lo que he dicho hasta ahora, pero que nadie se toma en serio porque tiene un nombre que inspira muy poco miedo, la verdad ("efecto acelga", ese nombre sí que acojona).

Y yo no digo que todo eso sea mentira, pero que hablen de cosas que vayan a pasar antes de 5 millones de años (como la muerte del sol, que yo soy él y me suicido sólo por dejar de aguantar a los pelmazos de científicos de ese planetucho azul que se creen que me conocen) porque sino no te lo tomas en serio.

P.D. Siento la taladrada, es que a veces me emociono y no paro.

26 de agosto de 2007

Los planetas.

Ayer Antonio me enseñó un vídeo muy chulo sobre los planetas y su tamaño y, aunque en principio tenía intención de colgarlo aquí, él lo había visto antes y puesto en su blog, así que me pareció un poco plagio, la verdad. Así que si queréis verlo, pinchad en este enlace:
¡Ah, por cierto! Si os interesa mi opinión sobre el tema, le he puesto un comentario.

25 de agosto de 2007

Los legos.

La mayoría de las veces que descubro cosas en internet ni tan siquiera sé cómo he llegado hasta ellas, pero la cuestión es que lo hago.
Lo último ha sido una curiosa página en la que puedes crearte a ti mismo como una figurita de lego. No es nada transcendental, pero sirve para pasar el rato y para reírse un rato (valga la redundancia).
Está en inglés pero resulta fácil de entender el mecanismo, aunque guardar la creación requiere algún conocimiento más.
Aquí os pongo a mi "mini-yo" y, cómo no, el enlace para que creéis el vuestro.


24 de agosto de 2007

Los "hoygan".

No sé si habréis oído hablar de ellos, pero los "hoygan" son esa personas que, supuestamente de manera inconsciente, le meten patadas al diccionario sin ningún tipo de pudor. Aquí van un par de ejemplos, a cada cual más salvaje.

* Un curriculum que no tiene desperdicio... preparad los klinex porque os aseguro que vais a llorar de risa.

* Los 10 mandamientos (este tiene un poco de perdón porque el niño tendrá unos 9 años, pero aún así...):

* Este es mi favorito, quizá porque fue una postal de navidad que nos mandaron unos familiares hace años (no tengo el original, pero ponía esto exactamente): "Queridos sobrino; llegadas estas fechas es el recuerdo y los buenos deseos, de renovar nuestros cariños de los seres queridos lejanos, no por ellos están en nuestros pensamientos".

Ole, ole y ole.

23 de agosto de 2007

¡¡¡Tengo un mono gigante!!!

¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!
¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!
¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!
Siempre he querido tener un peluche tan grande como yo y, aunque tiene las piernas más cortas que las mías, su cabeza es más grande y el tronco es similar así que... ¡¡me sirve!!
Tengo que ponerle nombre (le pega llamarse Alfredo, no me preguntéis por qué) y, lo más difícil de todo, buscarle sitio en casa... vamos a tener que quitar algún armario... jejeje...
Pero lo más importante es que:
¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!
¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!
¡¡TENGO UN MONO GIGANTE!!

La nota.

Rebuscando en las tropecientas carpetas de fotos que tengo para elegir algunas para el flickr, he encontrado esta joya que tenía olvidada.
Estaba puesta en el portal de mi tía y prometo que no está trucada (sólo he tenido que retocarla con el photoshop para que se viese bien, estaba muy oscura).
Es como para enmarcarla. Prometido.

22 de agosto de 2007

Olores.


Un día, sin más, abres una pequeña caja y el olor que sale de ella te hace viajar mentalmente al pasado, a un lugar remoto que tu mente había guardado bajo llave con la esperanza de poder regalártelo alguna vez y hacerte sonreír.
Hoy ha sido un caja de pinturas que, aunque parezca increíble, nunca tuve. Recuerdo mi maleta llena de alpinos (lápices de colores) y cómo disfrutaba con ella sentada en el suelo, sobre todo los días que estaba mala y tenía que quedarme en casa; o aquel estuche de madera lleno de rotuladores, pinturas y reglas que para mí fue uno de los mayores tesoros de mi infancia.
Pero nunca tuve pinturas de cera, no sé por qué. Quizá porque manchaban todo lo que tocaban, porque era imposible no comerse un trozo pensando que si sabían tan bien como olían tenía que merecer la pena hacerlo o, sencillamente, porque tenía tantas cosas que nunca llegué a necesitarlas. Pero eso olor, la suave textura de las pequeñas barritas al contacto con la yema de los dedos, la esperanza de poder mantenerlas siempre completas aún sabiendo que se van a romper en cuanto las uses por primera vez... me ha hecho recordar mi niñez y lo fáciles que eran las cosas entonces, cuando tu mayor preocupación era pintar dentro del dibujo y no salirte de la raya.
Y es que a veces se nos olvida apreciar las pequeñas cosas, a pesar de ser tan sencillo como disfrutar con un olor.

Aste nagusia 2.007.

Otra vez más me pierdo las jaias de Bilbo... ¡¡que alguien las disfrute por mí!!