21 de diciembre de 2007

¡Somos elfos!

¡¡FeLiZ NaViDaD!!
UrTe BeRRi On!!


17 de diciembre de 2007

Lotería y cía.

Esta mañana he ido a una administración de lotería que hay debajo de mi casa a comprar un décimo para el sorteo de Navidad y... ¡¡había cola!!
Me he quedado a cuadros.
Casi toda la gente superaba los 60 años (menos yo, que bajaba la edad media de los allí presentes de manera salvaje) y se han gastado una pasta en lotería, bonoloto, quinielas, euromillón y todo tipo de cosas (incluidas un par de las que no había oído hablar en mi vida).
Un señor de unos 157 millones de años, con un gorro gris, bufanda blanca (a pesar de que estamos a 25 grados a la sombra) y gafas fucsias de pasta (impresionantes) había ganado 36 euros en no se qué... ¡¡y se ha gastado otros 150!!
Yo flipo.
Estaba allí, atónita, viendo cómo un par de viejecillas casi se tiran de los pelos porque querían el mismo número de lotería de Navidad (al final no lo ha comprado ninguna porque resulta que era "del niño"), observando a un señor rellenar miles de quinielas y bonolotos diferentes y tratando de contar la de boletos (todos sin premio) que tenía en las manos la mujer que había delante de mi... y me estaban dando ganas de salir corriendo y gritar "¡¡yo no soy así!!".
Cierto es que la lotería de Navidad es como el Suchard, las bombillas y los puestos de castañas (sin todos esos ingredientes la Navidad no sería lo mismo) y tengo que reconocer que me hace gracia poner la tele el día del sorteo y oír a los niños desgañitándose y diciendo más números de los que han visto escritos en los libros de matemáticas durante toda su vida junta pero... ¿de verdad creen que les va a tocar?
Sé que si no participas no puedes ganar pero, ¿cómo es posible que la gente se gaste semejantes cantidades de dinero en eso una y otra vez? Pero si las pocas veces que he comprado un cupón de la ONCE y me ha tocado "dinero atrás" me he considerado de lo más afortunada y me lo he gastado en churros para celebrarlo... ¡¡me tocan 36 euros y los invierto en bolsa!!
Pero bueno, volvamos al lío.
Estaba ahí, un poco acomplejada por hacer cola y tratando de convencerme a mi misma de que comprar un décimo de lotería no es malo, cuando lo he visto: una sarta de números, apartada del resto, con carita de "nadie me quiere" y con un humillante cartel agarrado con un clip en el que podía leerse: "el feo".
¿Hace falta ser tan cruel?, ¿acaso los feos no se merecen que los quieran?, ¿temen que contagien al resto de números y por eso los apartan? Es un número como otro cualquiera, con la misma probabilidad de ganar (y perder) y con una notable falta de cariño... pobrecillo.
Así que cuando he llegado a la ventanilla y le he dicho a la señora (que tenía cara de "os voy a matar a todos a base de haceros cortes en las muñecas con los billetes de lotería") "deme dos del que acaba en 71", he sentido cómo un silencio salvaje se apoderaba de la estancia y unos 10 pares de ojos se clavaban en mi nuca. "¿El 71? ese es el feo...".
¿¿¿¡¡¡¡Y!!!!???
Lo he comprado y, aunque no toque, yo le querré igual. Va a tener un lugar de honor en la pizarra de corcho donde pongo las cosas de papel que no quiero que se pierdan y, si no fuera porque no se le puede hacer nada (que luego toca y como está tuneado no lo dan por válido) hasta le pondría una pegatina chula para que se sienta guapo.
Y si os lo estáis preguntando... es el 01.171.
A mi me gusta. Me parece simpático.
Y si toca, me forro, invierto en bolsa y me forro aún más y acabo siendo la mujer más rica del mundo, crearé clínicas de antibelleza donde la gente se operará para ponerse orejas de soplillo, ojeras, narices gigantescas, labios finos y agrietados y arrugas en la frente.
¡¡Viva los feos!!

Piratas de Ikea.

El otro día, para mi sorpresa, una chica encantadora me invitó a participar activamente en su blog... ¡¡qué ilusión!!
Trata de muebles y cosas de Ikea que la gente modifica o utiliza con otro fin del que tenían en principio.
Descubrió mis fotos del flickr y, como le gustaron, quería publicarlas junto a comentarios que haga yo sobre el trabajo que me ha llevado hacer cada cosa.
Quizá pueda pareceros una tontería, pero para mí ha sido muy importante ver que mis trabajos tienen éxito y que a la gente le gustan.
Por eso, y para que cojáis alguna idea si queréis, os invito a visitar el blog "piratasdeikea".

12 de diciembre de 2007

Soy como soy... no puedo evitarlo.

El otro día hice algo que llevaba años pensando hacer pero que siempre dejaba para otro día: fotografié mis peluches. Todos. Bueno, todos lo que tengo aquí.
Y eso me hizo pensar que quizá algún día debería empezar a hacerme mayor porque, a fin de cuentas, tengo 27 años y me sigue encantando entrar en jugueterías y hacer el tonto en los columpios.
¿Por qué? No lo sé.
Alguna vez he intentado crecer, olvidar mi pasión por esos muñecos suaves y regordetes que tanto me gustan y tratar de fijarme en collares y maquillaje (cosas de chicas) en vez de en pegatinas (resulta un poco traumático ver que las personitas que se interesan por las mismas cosas que tú tienen unos 5 años)... pero aguanto muy poco tiempo en mi ramalazo adulto.
Cada vez que paso por las zonas de perfumería y maquillaje de los grandes centros comerciales y veo lo que cuestan esas cosas pienso: "con eso me compro un millón de pegatinas y un oso gigante de peluche"... no puedo evitarlo.
Sé que soy carne de psicólogo y que seguro que me daría algún tipo de explicación en plan "no has superado tu infancia", "no quieres madurar", "estás anclada en el pasado" pero... ¿y qué? Sé que para muchas cosas soy una cría, pero para otras muchas he demostrado tener un par de ***... a fin de cuentas, estoy escribiendo esto desde Canarias, ¿no? (aunque seguro que más de uno opina que lo que hice no fue ser valiente, sino estar como una cabra).
Pero hay días en los que te planteas cosas (y más en estas extrañas fechas en las que todos nos proponemos objetivos, casi siempre imposibles, para el año que viene) como querer cambiar... aunque no sabes muy bien en qué (o quién) te quieres convertir.
¿Sería más "mayor" si no me gustasen las cosas con ojos?, ¿si no hubiese una pequeñísima parte de mí que piense que los peluches y los muñecos tienen sentimientos?, ¿si dejase de poner el felpudo de la vecina en su sitio cada vez que lo veo torcido?, ¿si fuese capaz de pasar por delante de la tienda de Disney sin entrar y toquetear todo a pesar de los carteles de "prohibido tocar"?, ¿si dejase de sacarles la lengua a los niños pequeños en la cola del supermercado? Quizá... pero no sé si quiero ser así.
Tengo muchos años por delante para crecer... aunque creo que jamás dejarán de gustarme los peluches, por mucho que lo intente.

8 de diciembre de 2007

Los juguetes ya no son lo que eran.

Cada año por esta época me dedico a recolectar los catálogos de juguetes de todas los sitios que encuentro y, por supuesto, el rey es el de el corte inglés (suelo coger más de uno... por si se estropea de tanto manosearlo... jejejeje...). Es enorme, tiene todos los juegos, muñecos y juguetes que se te puedan pasar por la imaginación (no como Toys`R´us, que por mucho que anuncie "si existe: lo tenemos" me ha demostrado más de una vez que no es cierto... aunque no por ello deja de ser una de mi jugueterías favoritas) y huele a Navidad (la gente dice que huele a petróleo... todo depende de cómo se mire).
Tengo mi ritual particular para no perder detalle de las novedades: miro cada página detenidamente, marco las que considero "interesantes" y, en muchos casos, incluso llamo a mis primas para comentar algo que me ha desconcertado... y este año no ha sido la excepción... las nuevas Barriguitas me han creado un trauma (de hecho ellas me llamaron a mi porque consiguieron el mega catálogo antes que yo).
¿Por qué les han hecho eso?, ¿ya no queda inocencia en el mundo?, ¿qué tipo de niños estamos criando?
Por si alguien está despistado, aclararé que las barriguitas eran unas muñecas de unos 12 centímetros con las que crecimos los de mi generación. Eran bebés regordetes, con piececitos y manitas adorables y totalmente asexuales (en lo que a entrepierna se refiere). Los niños no tenían pelo y las niñas tenían melenita, ya está. Fueran sacando versiones en plan "barriguitas sirena y neptuno", "barriguita mulata", "barriguitas del mundo"... ¡¡pero siempre fueron bebés adorables!!
Yo tenía el armario, el coche de capota y un montón de ropitas con esos minúsculos zapatitos que siempre se perdían... y era feliz con ellos.
Hace un par de años sacaron la versión peluche, que creo que fue un fiasco. Supuestamente estaban dirigidas a bebés (de ahí que fuesen blanditas), pero no debieron venderse demasiado bien porque prácticamente han desaparecido del mapa.
Pero lo de este año es un insulto a la infancia de todos los que nacimos en los 80 y alrededores... ¡¡las barriguitas son abuelos!!
Aquellos bebecitos que tanto quisimos, arropamos y pintamos con rotulador... ¡¡se han convertido en una familia del siglo XXI!! Por amor de dios, pero si el padre parece metrosexual... qué trauma. No quiero ni saber si siguen haciéndolas asexuales o tienen tanto detalle que... ¡¡¡aaaahhhh!!!
Sé que las cosas evolucionan y que con los juguetes pasa lo mismo, pero duele verlo. A la Nancy la destrozaron y la están volviendo a reinventar (gracias al cielo), la Barbie sigue en su línea porque siempre ha sido repelente (para mi gusto claro... sólo tuve una y acabó amputada, pintada con rotulador negro y con el pelo recortado... pobre criatura...) y los Pin&Pon... esa es otra larga historia... ¡¡ahora tienen la camisa y el pantalón de diferente color!! Los que tenía yo eran monocromáticos: si eran rosas, tenían todo rosa. Y punto. Pantalón, camisa, zapatos... todo. Y ni tan siquiera tenían brazos móviles, eran como un tronco de color con cabeza... pero los adoraba (de hecho, y si nadie ha hecho algo de lo que se arrepentirá el resto de su vida, en casa de mi ama sigue estando la casa maletín de Pin&Pon, uno de los juguetes que más me gustaron de toda mi infancia).
Cómo olvidar la casa seta de "Blancanieves y los siete enanitos" (versión sofisticada de las Barriguitas), el Nenuco que hacía pis (todavía no he superado el shock de averiguar que hacía pis por simple gravedad: el agua que entraba por arriba salía por abajo), las muñecas de olores que salían de un huevo, el cinexin y tantos otros juguetes con los que crecimos y que hoy en día han derivado... no sé en qué.
Por eso quiero hacer un llamamiento desde aquí a todos los fabricantes de muñecos del mundo: si queréis a vuestros hijos y/o nietos, dejad de inventar muñecos que crecen, hablan, eructan, caminan y te llaman "mamá" en plan satánico... ¡¡¡los de nuestra época eran mejores!!! (y no dejaban de ser guays cuando se les acababan las pilas).

4 de diciembre de 2007

Villancicos.

Ya dije hace tiempo que Luis Piedrahita era mi ídolo y lo seguirá siendo hasta el fin de los días.
Aquí tenéis su particular visión de los villancicos.

Más sobre Correos.

Lo sé, hace poco hablé de Correos y me despaché a gusto, pero es que no paran de sorprenderme.
El otro día me llamaron al timbre de casa y cuando fui a abrir el cartero se quedó sorprendido: "¿estás en casa?... vaya..." (hay que decir que ese hombre no me conoce de nada y creía que no conocía tampoco mi rutina... pero parece ser que estoy vigilada).
La explicación vino cuando me confesó que tenía un paquete para mi pero que como era grande y él había supuesto que yo no iba a estar (¿?), no lo había traído para no cargar con él... qué fuerte... y encima tuvo la poca vergüenza de preguntarme si quería que me lo trajera: ¡¡sííí!!
Y ayer estuve en una oficina de Correos: fui a llevar dos cajas enormes llenas de regalos de Navidad. Cada caja pesaba más de 15 y para no dejarme el sueldo del mes en enviarlas, quería hacerlo por paquete azul (es el más barato y el que más tarda en llegar)... pero eso lo sabía yo.
Después de estar una media hora esperando (había bastante gente y las dos chicas que atendían no tenían ninguna prisa), entregué las dos cajas y los papeles que había rellenado en mi casa para ahorrar tiempo. Bueno, pues sin decirme nada (lo lógico es que te regunten cómo lo quieres mandar: normal, urgente, certificado... digo yo que cada cual podrá elegir la manera... ¿o no?) preparó el envío como ella quiso y ni tan siquiera me dio a rellenar los formularios necesarios para ese tipo de paquete (temas de aduana). Yo alucino.
Ya sé que la que trabaja en Correos es ella y no yo y que, por lo tanto, debo asumir que sus conocimientos sobre el tema son mayores que lo míos pero... ¿por qué no tuve que rellenar el papel de siempre?, ¿por qué no me dio opción de enviarlo como yo quiera, aunque sea más caro? No entiendo nada.
Y encima,. cuando le pregunté cuánto tardaría más o menos en llegar (sé que es entre 15 y 20 días, pero me parto de risa al ver que cada uno dice una cosa diferente y por eso pregunto siempre... soy mala...), va y me dice que unos 20 días como mínimo... ¡¡pero laborables!! Que no cuente ni fines de semana ni festivos... ¿pero estamos todos locos?, ¿pretenden decirme que una mosca coja, tuerta y con un ala amputada puede darle dos vueltas a la tierra antes de que un miserable paquete recorra 3.000km?, ¿cómo es posible?, ¿lo tiran al mar y esperan a que lo arrastre la marea hasta su destino?
Yo, de verdad... me dejan a cuadros. "es que en Naviad tenemos muchos paquetes que repartir"... ¿?¿?¿?¿?... ¡¡PUES CONTRATAD A PAPA NOEL!! Tiene mogollón de callo en entregar un millón de cosas en una sola noche.
Así que visto lo visto sólo me queda decir dos cosas:
* mi cumpleaños es en abril: todos los que queráis mandarme regalitos enmpezad a enviarlos ya, que sino no llegan a tiempo.
* a mis familiares y amigos: si llega la Navidad y no tenéis regalos... lo siento, vale que este año he andado muy tarde pero juro que mandé los paquetes el día 3 para que, aunque tardasen lo máximo llegasen para el 24... ya no está en mi mano hacer nada para que los recibáis a tiempo.

28 de noviembre de 2007

Triste destino para un jabón.

¿Qué pasa con los pequeños jabones de los hoteles?, ¿por qué todo el mundo los roba aunque no los necesite?, ¿por qué te los quitan una vez abiertos?
Tú vas a un hotel, abres el sobrecito que envuelve el jabón para lavarte las manos y, aunque la pastilla está prácticamente intacta... ¡¡al día siguiente siempre te la cambia la de la limpieza!! Da igual que no haya menguado de tamaño y que siga cumpliendo con su función de quitar la mugre de las manos... ¡¡nunca te dejan volver a utilizarla!! Y es algo que no comprendo, y menos hoy en día con la "moda" del reciclaje.
Me dan mucha pena porque, ¿qué hacen con ellas?, ¿las tiran?, ¿las derriten y las vuelven a convertir en pastillas de jabón?, ¿van perdiendo categoría y lo que empezó siendo un jabón de hotel de 5 estrellas acaba en el baño de una cutre pensión?, ¿alguna vez me habré lavado las manos con la misma pastilla que algún famoso?
Luego está el envoltorio, que siempre es de propaganda del sitio en el que estés alojado, aunque sea tan cutre que hayan tenido que destinar el dinero del "mataratas" a imprimir las dichosas bolsitas para el jabón.
Y eso me hace pensar... ¿cambiarán las pastillas queriendo para que te las lleves siempre? (nadie roba un jabón sin plastiquito, está demostrado), ¿creerán que así consiguen que su hotel tenga propaganda gratuita?, ¿no saben que siempre acaban en algún cajón del baño, esperando a que llegue el día en el que te hartes de verlas y las tires a la basura?, ¿que lo único que logran es que se te dibuje una sonrisa al verla y pienses "es verdad, estuve aquí"?, ¿o quizá es oparte del experiemto de un científico loco que se mete por las noches en nuestros baños y nos pone jabones de sitios en los que nunca hemos estado para intentar inculcarnos recuerdos falsos?, ¿sería eso posible?, ¿alguien tienen recuerdos de un sitio del que no tiene ninguna foto ni souvenir... salvo la pastillita de jabón?
Estas son algunas de las dudas existenciales que me ha creado mi recienete visita a Barcelona... por cierto, la pastillita de jabón del hotel está en mi baño... jejejeje...

27 de noviembre de 2007

Es una historia verídica: lo juro.

Hoy me he levantado a las 6:50 de la mañana (¿o debería decir madrugada?) y, a pesar de que dadas las horas todavía no había sido capaz de abrir los ojos y que las tres cuartas partes principales de mi cerebro estaban dormidas, he visto una luz extraña que entraba por la ventana... ¡¡fuego!!
Para mi sorpresa, la vecina de enfrente (que yo hasta ahora consideraba una persona en sus cabales) tenía montada una especie de fogata en su azotea y estaba quemando cartones... o al menos eso es lo que yo pensaba. Como es lógico y natural me he alarmado, pero el hecho de verla tan feliz al lado del fuego junto con otras 4 personas (entre ellas una chavalita de unos 16 años, con un par de cuadernos en las manos y con cara de "en cuanto acabemos me voy al instituto") me ha tranquilizado bastante, porque digo yo que si se llegan a estar quemando vivos gritarían... aunque sólo sea un poco...
En cuestión de minutos he oído sirenas y han aparecido 2 camiones de bomberos (que se han metido en dirección contraria... pero cualquiera les dice algo, que luego te cogen manía y como tu gato se suba a un árbol y no pueda bajar lo dejan allí hasta que se quede petrificado) y un coche de policía que ha cortado la calle al tráfico.
Primer pensamiento: "¿cómo saco yo el coche ahora si los dos lados de la calle están cerrados?"
Bostezo.
Segundo pensamiento: "qué mala persona soy que hay un incendio enfrente y a mí sólo me preocupa mi coche".
Los bomberos han salido del camión, se han puesto a hablar con las personas que estaban al lado de la fogata y por alguna extraña razón... ¡¡se han ido sin apagarla!! (guay, ya puedo sacar el coche).
He salido a la calle (tenía que irme, no ha sido sólo por morbo y para ver qué pasaba) y tras enterarme de que el fuego llevaba encendido, como mínimo, desde las 5:30 horas de la mañana (flipante), un policía me ha preguntado a qué bendito vecino podía despertar para subir a la azotea y ver el fuego desde arriba porque, sorpresa, sorpresa... ¡¡no querían apagarlo!!
El policía, una vez en la azotea, se ha puesto a gritarle a la dueña de la casa incendiada (y cito palabras textuales... más o menos): "señora, o echa más agua y apaga eso ahora mismo, ¡o le juro por mi madre que tiro la puerta, vuelvo a llamar a los bomberos y le inundamos la casa!".
A todo esto, en la puerta de la casa estaba una de las amigas de mi vecina loca, indignadísima porque alguien había llamado a los bomberos: "¿a cuento de qué yo no puedo hacer lo que me dé la gana dentro de mi casa?". Y por si todo esto fuera poco, el otro policía ha dicho que la señora estaba quemando ¡¡una nevera!!
¿Una nevera?, ¿cómo se quema una nevera?, ¿para qué? Porque que se ponga a quemar cartones (o lo que sea) a las 5:30 de la mañana ya es como para meterla en un manicomio pero... ¿una nevera?, ¿nadie le ha dicho que tienen un gas inflamable?, ¿pretendía calcinarla hasta el punto de que se convirtiese en ceniza y luego echarla a reciclar?, ¿por qué no la lleva a un punto limpio, como todo el mundo?
Y analizándolo más detalladamente... ¿por qué había gente en su casa?, ¿lo tenía planeado?, ¿no ha sido un arranque de histeria acordándose de algún ex novio malvado que se dedicaba a fabricar frigoríficos?, ¿por qué no ha dejado entrar a los bomberos?
Yo he tenido que irme y, para cuando he vuelto, todo había vuelto a la normalidad (excepto el suelo quemado de la zotea, claro)... procuraré enterarme de más detalles.
P.D. Antonio, ¿¡¡a dónde me has traído a vivir!!?

23 de noviembre de 2007

Moribundo ha muerto... otra vez :(

Es un hecho, Moribundo ya no está con nosotros... bueno, todavía sí porque aún no lo he sacado del acuario (me da repelus... y mi maridito es muy bueno y hace esas cosas por mi): está en el fondo, tripa-arriba, gordo como una bolla y cada vez más transparente.
Y es un trauma que tengo, porque he comprado dos peces de ese estilo (se llaman guerreros del Siam)... y los dos se han muerto.
El primero fue un regalo de santo (o cumpleaños, no me acuerdo): le compré una pecera pequeñita, le puse una planta de plástico y hasta le dibujé peces en las paredes (por fuera, no se fuera a intoxicar) para que no se sintiese solo... pero no hubo manera. Duró exactamente tres días (incluidos los dos que estuvo escondido para que no lo viese Antonio, que era el que lo iba a recibir). Se metía debajo de la planta de plástico como si se estuviera tapando con la hoja... y me hacía gracia porque parecía que estaba medio muerto (de ahí lo de Moribundo)... al ver que el pobre bicho estaba malito lo pasamos al acuario grande, para que tuviese agua calentita y limpia todo el rato... pero aún así se fue al cielo de los peces (¿cómo será el infierno de los peces?, ¿una pescadería?, ¿qué peces irán allí?, ¿cómo puede pecar un pez?, ¿acaso no son todas buenos menos las pirañas?, ¿o es que sólo hay pirañas en el infierno?).
Fue una pérdida dolorosa, porque era un pez muy mono.
Un año más tarde volví a intentarlo y compré otro pez igual: Moribundo 2 (aunque este siempre ha parecido sano... hasta el final, claro). Estuvo en el acuario desde el principio, se hizo amigo de los demás, me daba besitos cuando les cambiaba el agua y se le veía feliz, de un lado para el otro y durmiendo cada noche sobre la tapa del filtro... Hasta que un día se quedó preñado (cosa sorprendente teniendo en cuenta que era macho).
Empezó a engordar, tanto que parecía que estaba incubando manada y media de dinosaurios gigantes... pero se le veía contento. Siguió poniéndose más y más gordo, hasta el punto de que la piel se le estiró tanto que empezó a quedarse transparente (era morado oscuro), y entonces miramos por internet a ver si averiguábamos qué le pasaba. Había dos opciones: una enfermedad mortal o estreñimiento patológico llevado al extremo. Decidimos quedarnos con la opción dos... más que nada porque tenía cura.
En la tienda de peces nos dieron una comida especial (que en teoría era laxante) y nos dijeron que si no veíamos mejora le apretásemos un poco la tripa (¿en serio?, es como si a ti te pasan una apisonadora por encima porque estás estreñido...).
Tuvimos que hacerlo (lo de apretujarlo), pero el resultado fue nulo: siguió tan gordo como siempre, pero encima le arrancamos escamas y estuvo un día hecho polvo sin poder mover una aleta.
Se recuperó del trauma y ha sido un pez feliz... hasta hoy (al menos eso quiero pensar). Ayer ya estaba algo más raro de la habitual, tirado en el fondo y casi sin poder moverse... y esta mañana ha llegado su cruel final: ha muerto.
Supongo que tenía esa enfermedad extraña (de ahí que se fuese poniendo transparente) y no un estreñimiento salvaje... sea como sea, nunca le olvidaré.

17 de noviembre de 2007

Gracias.

Gracias por encontrarme aquel día en el chat.
Gracias por no pedirme que dejen de gustarme los peluches.
Gracias por cuidarme cuando estoy malita.
Gracias por saber aguantarme los días en los que sólo quiero esconderme detrás de un cojín.
Gracias por dejar que me suba a los columpios.
Gracias por intentar explicarme cosas del espacio, aunque sigo diciendo que Plutón es un planeta.
Gracias por reírte cuando te pongo disparates en el blog.
Gracias por dejarme trastocar toda tu vida cuando aparecí cargada de maletas hace casi 5 años.
Gracias por acompañarme al cine a ver "pelis de niños" (reconócelo, a ti también te gustan).
Gracias por apreciar todas las manualidades que hago, aunque algunas me salgan fatal.
Gracias por decir que mi "bizkotxo" de limón es el mejor del mundo.
Gracias por cuidar de mis cactus (sin ti habrían muerto hace meses).
Gracias por dejarme entrar en las jugueterías siempre que quiero.
Gracias por pelar tonelada y media de patatas cada vez que te lo pido.
Gracias por haberme cedido más de la mitad de la habitación del caos.
Gracias por la boda tan increíble que me hiciste vivir.
Gracias...

8 de noviembre de 2007

Kung fu.

Hacía tiempo que no ponía ningún vídeo de bebés, así que he decidido terminar con esa racha.
Si algún día tengo un niño, espero que no se parezca en algo a este... ¡¡me daría mucho miedo!!
¿Quién dice que las artes marciales están en peligro de extinción?

6 de noviembre de 2007

La cola del supermercado.

Ésta mañana he ido al supermercado y, aunque no he tenido el "placer" de pasar por la charcutería, he vivido la experiencia que posiblemente más me cabrea: soportar a la gente que se pone detrás de ti para que les dejes colarse.
No puedo con ellos.
Hoy en día todos los supermercados grandes del mundo tienen cajas para pocos artículos o, en su defecto, para cestas, pero hay un grupillo de gente desconsiderada que no las utiliza, poniéndose en otras y tratando de dar pena.
He aguantado la cola como una bendita (3 carros tan cargados o más que el mío, y puedo jurar que a mí no me cabía ni un alfiler más) y, casi cuando estaba a punto de empezar a poner las cosas en la caja, tras de mí ha aparecido una pareja ¡¡con sólo 2 botellines de agua!!
El primer instinto ha sido decirles "pasad", pero entonces me he dado cuenta de que estaba justo al lado de la zona de cajas sólo para cestas, así que me he reprimido, y si a eso le sumamos que han empezado a mirarme con cara de "desde luego, ¿no nos vas a dejar pasar?, qué mala persona que eres"... pues me he ido cabreando por momentos.
Y encima se han puesto a chismorrear entre ellos, diciendo que siempre dejan pasar a la gente cuando sólo llevan una cosa... ¡¡pero tendrán morro!! Fijo que esos dos no cuelan ni a una embarazada en plena contracción.
Lo que más me fastidia es que dan por hecho que les vas a dejar pasar; probablemente y si no hubiese sido por las circunstancias, lo hubiese hecho... pero me revienta que tenga que ser por obligación, y no porque me apetece hacer la buena acción del día.
Ya sé lo que estáis pensando: "eso lo hacemos todos, seguro que tú también te has puesto detrás de alguien esperando darle penita para que te deje pasar"... vale, sí, lo reconozco, y si ha salido de esa persona el colarme se lo agradezco, pero no le acribillo a miradas asesinas si no lo hace.
Así que os pido desde aquí que seáis valientes, que os enfrentéis a sus miradas asesinas y digáis alto y claro ¡¡VÁYASE A LA CAJA DE POCOS ARTÍCULOS Y DÉJEME VIVIR TRANQUILO!!

3 de noviembre de 2007

Érase una vez...

Me ha costado mucho tiempo, darle mucha caña al pobre emule (que ha estado a punto de declararse en huelga por exceso de trabajo) y muchas intentonas pero, por fin, puedo decir que ¡¡TENGO TODAS LAS SERIES DE "ÉRASE UNA VEZ..."!!
Por si alguien se lo está preguntando, son éstas: el cuerpo humano, el hombre, los inventores, el espacio y los exploradores.
Me siento realizada :)
Al final he conseguido descargarme hasta las que no he visto nunca, pero que tienen casi el mismo encanto que la del cuerpo humano, esa con la que crecimos y que tanto nos ayudó a entender qué eran las plaquetas y cómo funcionaba nuestro complejo cuerpo.
He tenido que comprar una tarrina completa de dvd´s porque las series completas ocupan como un millón de gigas y como no las quite pronto de la memoria del ordenador va a terminar por explotar... aún me falta grabarlas, pero eso se hace en un momentito.
Y si a eso le sumamos que mi proyecto de recopilar las series de nuestras infancia ha alcanzado las escalofriante cifra de 344 archivos (entre series, dibujos animados, programas y alguna curiosidad más), puedo decir que he cumplido uno de mis propósitos para el 2.007... ¡¡qué guay!!

30 de octubre de 2007

El coche vuelve al médico... ¡¡pero sólo de visita!!

Ayer llevé el coche a la Renault... otra vez; pero que no cunda el pánico: está bien.
Cierto es que a pesar de los 700 euros en reparaciones de la vez anterior sigue haciendo un ruidillo extraño y le sigue vibrando levemente el pedal (cosa de la que sigo siendo la única que se percata, yo creo que es porque es tímido y sólo lo hace conmigo, que tiene confianza) pero he llegado a la conclusión de que es un achaque de la edad... como cuando nosotros hacemos ruidos al sentarnos en el sofá o nos crujen las rodillas al levantarnos... pero en versión coche... y como el "médico" dijo que estaba todo bien, pues nada, a escuchar el ruidillo y a quererle igual, que para algo es mi primer coche y espero que lo siga siendo, como mínimo, durante los próximos 5 años (aunque si alguien quiere regalarme un Beetle nuevo de color verde y con el seguro pagado para siempre... pues tampoco le iba a decir que no).
La cuestión es que lo llevé porque hace un par de semanas se rompió la pieza de plástico que sujeta la funda que cubre la palanca de cambios (dios, qué complicado es explicar qué pieza es) y, aunque intenté hacerle un apaño con velcro y pegamento, se sigue soltando. Pregunté en tiendas y todo el mundo me dijo que no la tenían (la funda sí, pero la pieza que va grapada a la funda no, y es la que yo necesito) y que preguntase en la casa oficial.
Pues ahí que fuimos el coche y yo, dispuestos a dar un millón de vueltas para poder aparcarlo y con la esperanza de encontrar lo que buscábamos.
Tuve que dejarlo en doble fila, dentro del "aparcamiento" que hay frente a la tienda de recambios y que, en teoría, es sólo para trabajadores (razón por la que un par de ellos me miraron muy mal... ¡¡pero es que no había más sitio!!, ¡¡y sólo iba a tardar un minuto!!... lo sé, no es excusa... ¡¡lo siento!!). Entré y pregunté:

- Hola, buenos días -ante todo educación-, ¿tenéis la pieza que blablablabla...? (no voy a volver a escribirlo todo, ya sabéis de lo que hablo).
- Sí, pero tienes que comprarla entera, es decir, con funda y todo... y como es un de cuero, sale un poco cara -me mira desafiante, en plan "no la vas a comprar ni de palo cuando te diga el precio"-...
- Ya... -en realidad estoy pensando "j**** qué caro es todo aquí", pero como soy de Bilbo y por consiguiente más chula que un ocho, pues no se lo voy a demostrar- ¿y qué significa "un poco cara"?
- Bueno, pues dependiendo del modelo del coche, entre 60 y 80 euros...

¿¡¡Pero se han vuelto todos los locos!!?, ¿80 euros?, ¿pretenden decirme que un coche nuevo cuesta lo mismo que 100 fundas para la palanca de cambios?, ¿en qué tipo de mundo extraño y cruel vivimos?
En definitiva, el chico y yo llegamos a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era pegarlo con el pegamento más fuerte que encuentre y rezar porque nunca haga falta separarlo, porque entonces habrá que embadurnar el coche en disolvente o pegarle una paliza hasta que lo suelte, y tampoco es plan.
Ya os contaré si logro un pegamento que me sirva... (lo duuuudoooo)...

29 de octubre de 2007

¡¡Me encanta!!


Este es el último anuncio de Ikea, que actualmente se puede ver en casi todos los canales de televisión.
No me preguntéis por qué, pero me encanta; la primera vez tan sólo escuché la canción sin ver las imágenes (estaba en otra habitación) y lo cierto es que me reí un rato... cuando conseguí ver el anuncio completo, me reí aún más.
Cierto es que no soy objetiva porque adoro Ikea (me conquistó el día que entré en esa enorme tienda por primera vez y me llevé mi primer lápiz), pero me reconoceréis que el tipo de casa que aparece en sus anuncios (tanto de la tele como de las revistas) es mucho más cercana que las que se ven en el resto de tiendas de decoración.
Y es que éstas últimas suelen ser casas sin alma, bonitas en apariencia pero vacías en sentimiento. Alguna vez he estado en sitios así y realmente da miedo sentarse en el sofá por si "deformas" los cojines, o pisar la alfombra por si se mancha. Una vez, incluso estuve en una que tenía un marco de fotos... ¡¡sin foto!!
Quizá mi casa sea como la casita de "PinyPon" (eso dice mi ama) y sé que hay cosas con ojos por todas partes (incluso en la alfombra del baño, que es un pez) porque siempre me lo dice una amiga pero, ¿qué queréis que os diga? Me parece acogedora, creo que la gente se siente bien en ella y, aunque hay tantas cosas de Ikea que casi se podría hacer el catálogo completo... ¡¡¡yo me encargo de darle un toque más personal!!
Bienvenidos a la república independiente de mi casa.

26 de octubre de 2007

El huevo doble.


Ayer fue uno de esos días en los que estaba en casa y lo único que tenía en la nevera eran huevos y poco más, y viendo que tenía que comer y que mi espalda torcida no estaba por la labor de ponerse a recolectar pelusas de debajo de la cama para hacer una sopa, hice huevos a la cubana (arroz blanco y huevos a la plancha, para los que no entráis mucho en la cocina).
Saqué dos huevos del frigorífico y, tras comprobar que uno de ellos era notablemente más grande que el otro (de hecho, hasta le saqué una foto con el móvil por lo llamativo que era), me puse a cocinar... y cual fue mi sorpresa cuando lo casco, lo echo en la sartén... ¡¡y descubro que tiene dos yemas!!, ¡¡cómo mola!!, ¡¡más para untar!!
Estuve tentada de pintarle una sonrisa con un poco de ketchup, pero como me conozco sabía que si lo hacía iba a ser incapaz de comérmelo (tengo un molde para bizcochos con forma de oso que no utilizo porque se me parte el corazón cuando tengo que partirlo en trozos), así que lo dejé como estaba y me lo zampé.
Pero ahora ha llegado el momento de reflexionar (es que soy muy profunda): ¿por qué tenía dos yemas?, ¿hubiesen nacido dos pollitos sino llega a ser porque un granjero malvado secuestró el huevo?, ¿o hubiese sido un pollo con dos cabezas?, la gallina que puso ese pedazo de huevo... ¿tuvo asistencia sanitaria?, ¿le pusieron la epidural?, ¿ya se habrá recuperado?, ¿estará traumatizada porque no hace más que poner huevos y no consigue tener ni un pollito al que educar y cuidar con amor?, ¿por qué me dan grimas los huevos naranjas y diminutos de los peces y los de las gallinas no?, ¿acaso tuve algún tipo de problema con ellas en otra vida y por eso no me inspiran ternura?, ¿qué pasó realmente con aquel pollo morado que tenían mis primos cuando éramos pequeños?, ¿de verdad piensan que me creí que se escapó volando por la ventana?, ¿por qué no vuelan si tienen alas?, ¿será que son compresas glamurosas y por eso tienen plumas?, ¿los huevos kinder salen de gallinas de chocolate?, ¿qué pasaría si las gallinas tuviesen muñequitos en vez de pollitos?, ¿sabrían montarlos?, ¿les querrían igual? qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?
Tantas dudas me inquietan.
P.D. Siento haber repetido tantas veces la palabra huevo pero... ¿cómo se puede decir huevo sin decir huevo?

¡¡Yo quiero una!!

Aquí os presento a las "Unazukin", el último invento creado por las increíbles mentes japonesas. Son unas diminutas muñequitas que contestan "sí" o "no" a cualquier pregunta y, aunque obviamente no creo que sea buena idea dejar decisiones transcendentales en sus manos, son una monada y un auténtico puntazo.
Hay un montón de vídeos sobre ellas en el "you tube", pero éste es el más... ¿impactante?
Por cierto, ¿he dicho ya que ¡¡QUIERO UNA!!? :)

24 de octubre de 2007

Mi vida horizontal.

Menuda racha llevo: pillo anginas, me como un helado malvado que me hace un boquete en el estómago y ahora me descuajeringado la espalda... si es que estoy para el arrastre... ¿será la edad?
Llevo desde el jueves torcida (tanto que parezco la versión distorsionada de la "Z" del zorro) y aún no me he acostumbrado a mi nueva vida horizontal (del sofá a la cama y de la cama la sofá).
Los primeros días aguantaba sentada y aproveché para coser cosas como si me fuera la vida en ello, pero cuando todo empezaba a normalizarse mi espalda decidió crujir de nuevo y todos los adelantos se fueron para atrás, como los cangrejos.
Y esta situación me ha generado inquietantes dudas: ¿por qué no ponemos la tele en el techo?, ¿por qué nadie inventa una tele en la que las imágenes se inclinen para que tú la puedas ver bien aún estando tumbada?, ¿alguien es capaz de leer los subtítulos estando en esa postura? , ¿por qué cuesta tanto beber agua (o cualquier otro líquido) estando acostada?, ¿por qué te aburres tanto en 10 minutos que llevas en el sofá, cuando aguantas horas tirada en la playa tomando el sol (aunque en mi caso no son muchas, la verdad)?, ¿por qué no inventan bolis que escriban hacia arriba?, ¿será un complot de los creadores de los lápices?, ¿por qué mi espalda me hace esto ahora que estaba enfrascada en la tarea de hacer los regalos navideños?, ¿por qué no hay una ley que obligue a los médicos a venir a casa a darme drogas y huevos kinder cuando estoy malita?, ¿cuándo voy a dejar de ver el mundo como si midiera 1´50?, ¿sería capaz de darle al último botón del ascensor del edificio más alto del mundo?, ¿por qué levanto un pie y otro no cuando intento ponerme recta?...
Se me ocurren más, pero los latigazos de la espalda me indican que vuelva al sofá, así que tendré que dejarlo para otro día...

22 de octubre de 2007

Ponte buena, ¿vale?

Sé que estás malita y que yo no estoy allí contigo para darte mimos, pero amatxu te va a cuidar tan bien o mejor que yo, y eso hace que esté más tranquila.
Sé que estás enfadada porque me marché y, aunque intenté explicarte mis razones, tú sólo entendiste que ya no iba a estar allí contigo, que ya no volvería a contarte el cuento del caramelito de menta y que ya no volveríamos a cantar la canción de "Pocahontas" de camino al médico para que te tranquilizaras.
Entiendo que las pocas veces que me ves al año te escondas y tardes en venir a saludarme, porque nunca olvidaré la carita que tenías aquel día que salí de casa a las 5 de la mañana llevándome dos grandes maletas conmigo.
Perdóname por no ir a visitarte la última vez que estuve en Bilbo, por estar demasiado ocupada con los preparativos de la boda como para pasarme un minuto por casa y decirte que te quiero y que siempre te querré.
Y sobre todo, siento no estar a tu lado en ese sofá azul que ocupa el lugar de mi cama, abrazándote y diciéndote que te vas a poner bien, que el médico te va a curar , que todo esto sólo va a ser un susto...
Te quiero.