27 de octubre de 2008

Buscando casa (capítulo 1).

Había oído muchas leyendas sobre la búsqueda de casas... pero no te lo crees hasta que lo vives. Todos los tópicos imaginables sobre el tema se quedan pequeños cuando te pones a ello, es impresionante. Y es que a lo largo de este mes he visto casas (por llamarlas de alguna manera) dignas de ser el telón de fondo de películas de terror con zombies, criaturas salvajes y asesinos en serie que usan la motosierra como cepillo de dientes.
Aquí va un pequeño resumen de las mejores, sin entrar en detalles escabrosos como la cantidad ingente de dinero que piden por ellas, para que os hagáis una idea:

* Casa número 1: "¡¡no quepo!!".

Segundo piso sin ascensor. Mal empezamos. Y más cuando descubro que mis pedazo de pies (un 43, ni más ni menos) no caben en los escalones del portal... y no es broma. El baño... en fin, mi tripa y yo no cabíamos por la puerta (y tampoco es broma), inconveniente que se agravará en los próximos 3 meses, por descontado. La cocina estaba reformada... me parto. Cierto es que los muebles eran nuevos y que había hasta lavavajillas, pero alguna mente enferma había decidido quitarle como medio metro al baño para ampliar la cocina... lo que no sería un mal plan si el baño fuese grande y no hubiesen metido en ese medio metro una encimera con el fregadero... ¡¡¡era imposible acceder hasta él!!! Al menos si tienes carne sobre los huesos, y yo de eso tengo un poco. El dormitorio tenía terraza... buen detalle... si pudieses acceder a ella, claro. El espacio entre la cama y la pared era, nuevamente, demasiado pequeño para que cupiesen mis pies (estoy empezando a plantearme seriamente cortarme los dedos), de modo que tenías que pasar con el culo pegado a la pared y los tobillos girados unos 45 grados, postura de lo más cómoda y práctica, sobre todo si tienes prisa. Pero mi detalle favorito fue, sin duda alguna... ¡¡que para colgar la ropa había que mover el sofá!! Y hablo de un sofá de 2 plazas, de esos que tiene todo le mundo en casa y que, aunque no pesan tonelada y media, tampoco son precisamente ligeros.
Veredicto: se han vuelto todos locos. Siguiente casa, por favor.