29 de julio de 2007

¡¡¡He programado!!!

¡¡Ya soy informática!!, ¡¡cómo mola!! Me siento realizada... vale, me lo ha dictado mi maridito (eskerrik asko amor), ¡¡pero lo he escrito yo!!
Es un pequeño paso para la humanidad... ¡¡pero se merece una gran pegatina en el calendario!!

La generación "pa´qué".

Quiero hablar de un fenómeno que me asusta y me intriga a partes iguales. Yo, supuestamente, pertenezco a la generación X (¿a qué viene ese nombre?, ¿tenemos super-poderes?, ¿pretenden insinuar que estamos todos más salidos que una esquina?, ¿o es que acaso no saben cómo describirnos? porque a mí se me ocurren muchos nombres: "generación somos los mejores", "generación nunca habrá otra como la nuestra"...) y cuando era una cría me enseñaron que nuestros padres pertenecieron a la generación del "baby-boom", pero parece ser que nadie ha caído en la cuenta de que existe otra, cada día más grande y que no hace diferencias con las edades... "la generación pa´qué".
Resulta complicado explicarla, pero lo intentaré. Básicamente, está compuesta por indivíduos que siempre responden con el gruñido "¿pa´qué?", independientemente de lo que se les haya preguntado. Normalmente suele ser la respuesta referida a temas que ellos consideran de rabiosa actualidad, como la informática, la tele por cable o cualquier cosa que necesite un enchufe y sea posterior al microondas (tampoco saben cómo funciona, pero parece ser que a él se han acostumbrado); y también a asuntos que suponen controlan desde el inicio de los tiempos y en los que, por supuesto, siempre tienen razón.

Ejemplo:

- ¿Se te ha ocurrido salir bien de la rotonda?
- ¿Pa´qué? Yo siempre me he cruzado, aunque haya 57 carriles de por medio, y nunca me ha dicho nada la policía.
- Ya, ¿pero no te has dado cuenta de que la gente te pita?
- Sí, es que los jóvenes no respétais a los mayores.

Ante semejantes respuestas, es mejor no seguir discutiendo. Es inútil. Lo llevan en los genes.

Pero lo preocupante del asunto es que parece ser contagioso. Da igual que por fecha de nacimiento pertenezcas a otra generación, si pasas mucho tiempo en contacto con ellos acabas convirtiéndote en un "pa´qué".
Podríais pensar que hablo de gente vaga, pero no es eso concretamente. No es que lo hagan por pereza, es que realmente consideran que no es necesario hacerlo porque, "si toda la vida he vivido sin internet, ¿pa´qué lo quiero ahora?, ahí no hay más que degenerados y guarradas". No tratéis de hacer que entren en razón, es inútil.
Lo más curioso del asunto es que ellos consideran que los raros somos el resto del mundo. Yo he presenciado conversaciones de "pa´qués" en las que demuestran estar convencidos de que, por ejemplo los móviles, son artefactos del demonio que ellos nunca alcanzarán a entender. Tendrán el mejor del mercado, uno con el que podrían contactar con los alienígenas si quisieran, pero no aprenderán a usarlo jamás, y si tratas de ayudarles te dirán que "la gente como tú (¿?) ha nacido sabiendo"... pero vamos a ver, ¿qué es eso?, ¿una nueva teoría de la evolución? La ley sería algo así como "los niños que nazcan después de la creación de cualquier aparato con teclas, tendrán un gen más que les permitirá dominar la técnica para usarlo" Aaaahhh... si es que va a ser eso.
Así que tengamos cuidado: son pelígrosos, contagiosos y, para bien o para mal, no están en peligro de extinción.

Frases célebres.

Aquí me tenéis, dispuesta a crear un nuevo apartado: "frases celébres". Seguramente habrá de todo un poco: trasncendentales, graciosas, sin sentido... pero todas tendrán en común que, por alguna razón, me han impactado.
Os animo a poner las vuestras, si es que tenéis alguna.
Aquí va la primera:
"Michael Daglas, el hijo de Kirk Duglas". ¿Daglas?, ¿Duglas?, ¿Douglas? A esto le llamo yo inventarse idiomas.

27 de julio de 2007

¿Es posible enamorarse de un dibujo animado?

He aquí la que sin duda fue mi serie favorita.
Recuerdo que empecé a verla siendo una cría y que crecí al mismo tiempo que Goku, viendo cómo salvaba a la tierra en innumerables ocasiones de malos malísimos que siempre parecían imposibles de vencer... yo creo que hubiese sido capaz de fugarme con Goku a cualquier lugar del mundo... si no llega a ser un dibujo animado, claro.
Hoy en día me sigo quedando pegada a la tele cuando encuentro algún canal en la que la dan, pero escucharla en castellano no es lo mismo... y es que no podría contar con los dedos de las manos la de veces que he cantado a pleno pulmón la canción principal en excursiones o, sencillamente, yendo en coche.
Aquí os pongo el primer capítulo, una pequeña joya que he rescatado del "you tube". Siempre me gustó más el Goku adulto, quizá porque Txi-Txi aún no había entrado en su vida y yo tenía alguna esperanza, pero tampoco tiene desperdicio cuando era un crío.
Gora Goku!!

26 de julio de 2007

Agur Judas.

Aún recuerdo cuando llegábamos en coche a Hozalla y aparecías tú, tan grande como siempre y sofocado por haber bajado corriendo desde la Risca; las tardes que pasamos juntos tirados en la campa, tú golpeándome en la pierna con la cola y yo haciéndote mimitos detrás de las orejas; los días que aparecías a la hora de la comida, suplicando un trocito de chuleta con esos ojos marrones...
Siempre fuiste un buen perro, fiel, dulce y algo travieso. Tan sólo quiero que sepas que, estés donde estés, siempre te recordaré y que, si algún día vuelvo a Hozalla, no será lo mismo sin ti.

18 de julio de 2007

Hermanito, esta va por ti.

Sé que siempre soñaste con ver cómo el coyote atrapaba al correcaminos... ¡¡aquí lo tienes!!

Los osos amorosos.

¿Cómo olvidar esos dibujos? Aún recuerdo la navidad en la que abrí uno de mis paquetes y apareció el oso amoroso azul con el que dormí durante tantos años... y aquel rosa que brillaba en la oscuridad... ¡qué recuerdos!

Qué triste es la vida... a veces...

Supongo que ponerse a escribir algo cuando tienes cierta constancia de que no lo va a leer nadie es como intentar mantener una conversación transcendetal con un rollo de papel higiénico, pero cuando creé este blog me dije a mi misma que lo haría por y para mí, así que no voy a abandonarlo; es como lo de los capitanes, que se hunden con su barco... mi blog y yo estaremos unidos hasta el fin de los días.
Y es extraño, porque mantenerlo al día crea cierta adicción y, al mismo tiempo, da pereza.
Recuerdo el primer diario que tuve: la portada era azul con unos osos amorosos dibujados y a un lado había un pequeño candado, también azul, que hacía que todo lo que escribía dentro pareciese más imporante (hasta que descubrí que mi hermano sabía abrir el candado con un clip, ese día perdí parte de la inocencia...).
Como su propio nombre indicaba, era un diario, así que yo me propuse escribir algo todos los días... aunque no tuviese nada importante que poner... hasta que un día dejé de escribir y, de algún modo, olvidé ese pequeño librito.
Tardé muchos años en tener otro, pero esta vez en lugar de candado tenía contraseña. Fue mi fiel aliado durante muchos años, hasta que llegué a otra etapa de mi vida y, como de un buen amigo, me despedí de él.
Y aquí estoy, con 27 años y un blog... que para mi es una especie de diario público. Obviamente, no es tan privado como los anteriores, pero al menos da la oportunidad a las persoans que lo desean, de conocerme un poco más. Hay días en que vivo cosas que no puedo contar aquí, por ser demasiado íntimas o porque, sencillamente, confío en que la gente sonría y se divierta al leer mis locuras, con lo que trato de obviar las cosas más oscuras de mi vida; pero si no escribo, algo dentro de mi se revela, y mi pequeño blog, que en mi corazoncito es una personita, me susurra que ya no le quiero y que le he abandonado.
Así que si a veces desaparezco, o no cuento cosas tan graciosas, no os olvidéis de mí, porque tarde o temprano volveré a la carga con nuevas aventuras y desventuras.

15 de julio de 2007

¿Qué les pasa a los niños de hoy en día?

Suelo escuchar cosas como "los niños de hoy en día ven cosas muy raras en la tele", "nosotros no éramos así de salvajes", "son demasiado espabilados"... seamos sinceros por un momento y pensemos que esos niños, en parte, son así por nuestra culpa... a fin de cuentas, ¿quién les ha criado? Cierto es que la sociedad cambia y con ella sus valores, pero está en nuestras manos que las próximas generaciones no se conviertan en algo que no sabemos comprender.
No pretendo con ello que los criemos como lo hicieron nuestros padres, sería absurdo, pero sí que seamos conscientes de que la mayor influencia somos nosotros... y que tenemos que actuar en consecuencia.
Desde la salida en dvd de todo tipo de series, muchos padres se empeñan en hacer que sus hijos vean los dibujos con las que ellos disfrutaban sin ser conscientes de que, para bien o para mal, los tiempos han cambiado; quizá Marco parezca más inofensivo que Pikatxu y compañía, pero yo creo que todo es cuestión de analizarlo; como diría un amigo mío, en los Pokemon los malos siempre son malísimos y siempre pierden, los buenos siempre son buenísimos y siempre ganan, no hay lugar a dudas... ¿pero quien no tuvo pesadillas de pequeño con que Marco no encontraba a su madre?
Por eso, creo que lo que hay que hacer es analizar los dibujos y no quedarse tan sólo con la estética y por supuesto, asumir que por mucho que lo intentemos, nunca veremos los dibujos como los ven nuestros hijos... a fin de cuentas, hace mucho que dejamos de ser niños.
Pero no quiero olvidar aquellas series mágicas que nos hicieron soñar. Quizá los niños de hoy en día se rían de ellas por ser ñoñas y anticuadas, y es posible que nosotros mismos pensemos "¿esto me gustaba a mí?", pero no hay que renegar de nuestro pasado... y los dibujos animados que nos vieron crecer son una gran recuerdo.
Hace mucho tiempo comencé un proyecto que no llegué a terminar: recolectar en dvd las series de nuestra infancia. A todos los que en ese momento me ayudastéis a recordarlas, muchísimas gracias; a los que no participásteis... aquí teneis otra oportunidad.
Espero que disfrutéis y, sobre todo, que sonriáis al verlas. Aquí va la primera: el inspector Gadget.


13 de julio de 2007

¡¡He vuelto!!

Bueno, pues después de estar algo más de una semana desaparecida, aquí estoy de nuevo. Ya me conozco todas las tiendas de la ciudad que están de rebajas, he descubierto un mundo lleno de magia (Decathlon, me has salvado la vida) y, aunque ayer me costó un poquito situarme, he vuelto a la rutina.
Prometo contar con más detalle las peripecias que hemos vivido en estos últimos 7 días, como la aventura de las playeras, el día de los toboganes y la vez que tuvimos que convencer a Antonio para que pisase el césped de un paque sin miedo a que sonasen las alarmas... pero será en otro momento.
Ainhoíta, eskerrik asko por haber venido. Sabes que es un placer tenerte de invitada, aunque tenga que negociar contigo para que me dejes poner una lavadora y aunque mis pobres pies estén al borde del suicido cuando sólo hemos visto un par de tiendas.
Espero tenerte por aquí el año que viene... sola, acompañada... o muy acompañada. Y ya sabes, puedes encargarle a izeko Naiara que vaya a Beneton, a Lefties o a donde haga falta. Todo sea por un sobrinito.

5 de julio de 2007

Recuerdos.

El otro día tuve un sueño; un sueño que me hizo pensar en ti. Tú, que de algún modo apareciste en mi vida y, sin saber cómo, la marcaste para siempre; el tiempo va pasando, pero el recuerdo de lo que significaste para mí no se borra... ni lo hará jamás.
Y yo me pregunto, ¿me recuerdas?, ¿sientes algo al escuchar mi nombre?, ¿has olvidado los momentos que pasamos juntos?
Quisiera saber si fui tan importante para ti como tú lo fuiste para mí, porque me resultaría injusto y doloroso pensar que no pueda olvidarte cuando tú ni tan siquiera me recuerdas.
Suelo imaginar que pasan los años y, un día, te encuentro en la calle... ¿qué haría?, ¿te diría todas esas cosas que en su momento callé y que son la razón por la que no puedo olvidarte?, ¿o tan sólo sonreiría, como quien saluda a un simple conocido, ignorando lo que mi corazón pide a gritos?
Tan sólo espero que, aunque sea de un modo inconsciente, el recuerdo de lo que un día tuvimos aún te haga sonreír... o llorar.

3 de julio de 2007

Tortúrame si quieres... ¡¡pero no me quites mi palomita!!

He aquí una muestra de lo feliz que se puede llegar a ser con algo tan simple como una palomita de maíz... siempre y cuando seas un hamster, claro.

27 de junio de 2007

Érase una vez una caja enorme con ruedas.


Este es uno de los regalos que le hice ayer a Antonio (zorionak laztana!), que me ha dado muchos dolores de cabeza (el regalo, no Antonio) pero que finalmente se ha convertido en una caja de la que estar orgullosa.

25 de junio de 2007

4 años... tantos y tan pocos...

Aún recuerdo aquella madrugada: eran las 5 de la mañana y tan sólo estaba Nala en el umbral de la puerta, mirándome intrigada y sin saber que ya no volveríamos a dormir juntas nunca más. Ese día cometí la que fue, y sin duda será, la mayor de las locuras de mi vida... pero en todos los días que han pasado desde entonces jamás me he arrepentido... ni me arrepentiré.
Dejé una habitación llena de recuerdos y una casa que siempre será mi hogar, para trasladarme a 3.000 km y buscar la otra mitad de mi corazón. Encontré eso y mucho más. Ahora tengo dos familias, alejadas en la distancia, pero unidas en mi interior.
Sé que tomé la decisión adecuada, lo demuestran el pequeño anillo que está en mi mano derecha y la sonrisa con la que despierto cada mañana.
Han pasado 4 años intensos, inolvidables y que, sin duda alguna, no son más que el principio de una historia que escribiremos día a día.
Gracias a todos los que me demostrasteis vuestro amor diciéndome que no me marchase, a los que me animásteis a dar el paso y sobre todo a ti cariño, por hacer que todo haya valido la pena.

24 de junio de 2007

El pegamento... ese invento del demonio.

Los pegamentos son criaturas crueles que disfrutan haciéndonos sufrir. Da igual de qué tipo, marca o precio sean... nunca pegan lo que tienen que pegar. Eso sí, lo que tú quieres que se quede separado, lo unen hasta el final de los días.
Cuando yo era pequeña sólo había un par de tipos:
* la cola blanca: esa que se le da a los niños porque, en teoría, no es tóxica... y menos mal, porque yo creo que todos hemos comido un poco alguna vez, pero que ha destruido miles de sueños con forma de manualidades de papel, porque las moja, las arruga y las destruye... qué drama.
* el pegamento de barra: supuesto sustituto de la cola blanca cuando quieres pegar papel, pero que en realidad nunca es permanente, siempre acaba soltándose, sobre todo cuando estás confiado y crees que ya no lo hará.
* el loctite: el pegamento para los adultos, porque cuando eres un niño no te dejan usarlo... y con razón. Ese pegamento sólo hace tres cosas: pegar tus propios dedos entre sí, destruir cualquier superficie que pretendas pegar con él (no importa de qué material sea, se la come; es como si estuviese lleno de bichitos hambrientos... como los que hay en los yogures bio, pero malos) y hacer que, una vez hayas abierto el bote, sea imposible volver a utilizarlo... da igual que lo limpies, lo metas en el frigorífico para que se mantenga mejor (ni que sean huevos), jamás volverás a ser capaz de quitarle el tapón.
* el pegamento universal: sin duda alguna, la gran estafa a la que han sometido a la humanidad... ese pegamento nunca pega. Quizá algún material desconocido por el hombre, de esos que hay en otros planetas... pero desde luego, los que hay en la tierra, no. Entonces, ¿por qué le llaman universal? Si es que son ganas de j...
Pero eso era cuando yo era pequeña. Hoy en día hay millones de pegamentos... que siguen sin pegar. En las ferreterías más elegantes incluso hay una máquina que te somete a un test (¿qué material desea pegar?, ¿interior o exterior?, ¿se ha roto o está nuevo?, ¿aprecia mucho sus dedos?) para decirte cuál es el pegamento idóneo... y ten por seguro que será el más caro de la tienda y el que no tengas en casa, aunque tengas un millón de tipos.
Y tú te fías de la máquina. Piensas "no le he hecho nada, no tiene por qué darme un pegamento inútil"... pero lo hace, está diseñada para ello, para destruir tu ilusión y hacer que tengas que ir al psiquiatra... yo creo que es porque los creadores de los pegamentos están compinchados con los psiquiatras... como los conductores de bus, que está compinchados con los traumatólogos... pero peor.
Así que, si se os rompe algo, tiradlo. O pegadlo con celo. Con grapas, si es necesario. Pero no confiéis en los pegamentos, porque os harán sufrir. Creédme, tengo mucha experiencia en el tema.

16 de junio de 2007

El reloj.

Pues aquí teneis otra de mis manualidades. Este reloj (junto con otros 3 parecidos) lo hice el año pasado, para navidad. El único inconveniente es que la maquinaria mete bastante ruido... pero eso no es cosa mía.

14 de junio de 2007

El coche contraataca.

Y esta vez no es culpa de Murphy. Al menos no directamente... aunque seguro que tiene algo que ver...
No os voy a volver a contar toda la historia del coche porque ya la sabéis (si no la conoces, date una vuelta por las entradas antiguas del blog, está todo ahí). Después del golpe que hizo que se quedase como un acordeón abierto, de llevarlo al taller y de volver a llevarlo, me lo devolvieron. Pero nunca estuvo bien del todo, o al menos eso me parecía a mí. Seguía haciendo mucho ruido y yo sentía como una vibración en el pedal... una cosa rara.
Esta mañana he ido a la Renault y, en resumen, el chico que me ha atendido y que ha flipado bastante cuando le he dicho que el golpe fue tan fuerte que las ruedas rompieron la acera al empotrarse contra ella, me ha dicho que los cabr**** del otro taller no dieron un palo al agua; parece ser que la rueda delantera tiene exactamente lo mismo que tenía la rueda trasera (no te asustes aita, esta no se mueve), pero como yo no les pegué el coñazo con esa (no lo hice porque me dijeron que estaba arreglada, que conste), ni se molestaron en solucionar el problema.
Así que ya veis, voy al taller que me aconseja el seguro y así trabajan. Me parece increíble. Vale, parece ser que no es nada grave (aunque hay que arreglarlo, claro) pero, ¿y si llega a serlo?, ¿y si me pasa algo con el coche porque no está bien?
O la gente es idiota, o no saben con lo que están jugando... aunque es básicamente lo mismo.
Conclusión: ¡¡muerte a "talleres Tano"!!
2ª conclusión: el taller de la renault mola, aunque tenga una lista de espera escalofriante.

Soy una asesina... he matado una mantita.

Fue el otro día. Pero yo no quería, lo juro. Fue sin querer. La culpable de todo fue la lavadora (aunque seguro que Murphy tuvo algo que ver).
Voy empezar desde el principio.
Tengo una "manta de sofá". Por norma general vive sobre una silla, pero por las noches se traslada al sofá y me da calorcito (sé que es Canarias y que aquí nunca hace frío, pero por alguna extraña razón no regulo demasiado bien la temperatura y es agradable poder hacerse un gurruñito con ella y que te caliente los pies). Pero ahora que el calor empieza a ser aún más agobiante y que la temporada de sopita de bolas y pijamas gordos ha pasado, he considerado que era el momento de mandarla a hibernar. Como los osos.
Es grande, con cuadros de colores, suave como el culito de un bebé y como de peluchito. Vamos, la típica manta que todo el mundo debería tener en su vida con prescripción médica. Aunque no te guste taparte con ella. Yo creo que sólo de mirarla ya te sientes a gustito.
Pero antes de guardarla tenía que lavarla. Lo hago siempre, no era mi primera vez. Todo iba normal: un programa corto para que no se marease demasiado, un detergente con un olor rico, extra aclarado y centrifugado para que saliese bien sequita... hasta que la lavadora empezó a escupir espuma por la boca. Como si tuviese rabia. O celos de mi mantita. No lo sé.
Vale, estareis pensando "seguro que echaste demasiado jabón"... quizá, pero un fallo lo tiene cualquiera, ¿no? ¡¡bastante culpable me siento!!
El resultado final ha sido catastrófico. Mi dulce mantita sobrevivió a la aventura... pero está tullida. Ya no es suave. Ya no es de peluchito. Ahora parece la típica manta vieja de hospital, esas que raspan y te hacen heridas en los pies si las tocas estando descalzo.
Y la lavadora celosa, la culpable del estropicio, sigue feliz, como si nada de esto fuese con ella. Me mira altiva desde su hueco en la solana, sabedora de que puede repetir la faena y estropearme el albornoz... ¡¡incluso el edredón!!
Pero sea como sea, yo seré fiel a mi mantita. Aunque raspe. Aunque me desgaste los dedos de los pies y termine como Juanito Oiarzabal. Yo la saqué del carrefour, de un destino de incertidumbre, y no voy a abandonarla ahora.
Siempre te querré, mantita.

12 de junio de 2007

¿Por qué cuesta tanto tirar ropa vieja?

Llevo toda la mañana haciendo limpieza de armario... o al menos intentándolo.
Tengo dos armarios gigantescos en mi dormitorio que, por alguna extraña razón, siempre están repletos; acabo de llenar 3 bolsas enormes con ropa (para tirar, para dar, para reciclar... de todo un poco) y aún así no cabría ni un alfiler en ellos.
Y es algo que me resulta desconcertante, porque te pones a rebuscar y encuentras camisetas o pantalones que no utilizas desde hace 3 años, que es probable que ya ni te valgan, pero te resistes a creer que tienes que jubilarlos.
Sujetas la camiseta entre tus manos, la miras fijamente y piensas: "vale, hace 4 años que no te uso, estás más pasada de moda que los chicles de peseta, pero quizá algún día... si la tierra sufre la invasión de los extraterrestres y aniquilan toda la ropa bonita... si hay un holocausto nuclear y eres la única camiseta que sobrevive a la destrucción... si se quema toda la casa en un incendio pero por algún milagro de la naturaleza no te calcinas... voy a guardarte, POR SI ACASO".
Y así, con toda la ropa.... vamos, que se podría hacer un recorrido de la moda desde los 80 sólo con abrir el armario.
Y eso sin contar la ropa que, por algún motivo, te trae recuerdos. Esa es intocable. Sabes que jamás te la volverás a poner y que tus hijos y nietos te mirarán con cara de espanto cuando descubran que algún día fue tu vestuario, pero te niegas a tirarla.
Así que yo creo que deberíamos ser honestos con nosotros mismo y asumir que la dichosa "limpieza de armario" no es una limpieza real, es más bien pasarte horas recordando historias y dedicarte a mover la ropa de sitio.
Dicen que la materia ni se crea ni se destruye... pues la ropa es igual: una vez que la llevas a tu casa no puedes sacarla de ahí, tan sólo serás capaz de cambiarla de sitio.

5 de junio de 2007

Los días tontos.

Ayer tuve un día tonto, de esos en los que estás enfadado con el mundo y en los que te vas autocompadeciéndo tanto que al final de la tarde sólo tienes ganas de meterte debajo de una piedra y desaparecer.
Son extraños, pero creo que necesarios. Sé que no es bueno mirar al pasado y pretender que algo que sucedió desaparezca, pero hay veces en las que es inevitable pararte a pensar cómo serían las cosas si hubiesen sucedido de otra manera. Quizá no consigas nada más que sufrir y frustrarte, pero a veces sirve para aprender de esas experiencias o para no volver a cometer los mismos errores.
Lo que me resulta más curioso es que en ese tipo de días nada te reconforta: puedes tener a un millón de personas a tu alrededor dándote ánimos o intentando entretenerte, pero nada te va a sacar de ese estado.
Es como el típico domingo en el que estás tumbado en el sofá, tan aburrido que crees que tu cerebro ha entrado en estado de hibernación, pero en el que eres incapaz de mover un sólo dedo para hacer algo, aún sabiendo que si lo hicieses dejarías de estar aburrido.
Pero sinceramente creo que esos días son inevitables... y útiles. Porque vale que el día tonto vas andando por la calle como si fueses un muerto viviente y que todo te parece gris y oscuro pero... ¿qué pasa al día siguiente? Pues que te despiertas y todo te parece mil veces mejor. Sabes que volverás a tener días malos, pero también sabes que después de esos vendrán días llenos de color y que sabrás apreciarlos mejor.