No es Navidad. Y no es mi cumpleaños. Pero aquí estoy, sentada en el sofá escribiendo esto mientras a mi lado descansa un descapotable de juguete color rosa chicle de 5 pesetas con una barriguita, un bebé barriguita y un perrito dentro. Qué mono es el conjunto. No se parece en nada a las barriguitas de mi época, pero hay que reconocer que son simpáticas.
Pero hay algo que sí tienen en común con los juguetes antiguos: el embalaje infernal que hace que sacarlo de la caja sea una especie de tortura sin fin elevada a la máxima potencia.
¿Por qué?, ¿por qué cierran las cajas con metros de celo que hay que romper con un cuchilloo de sierra porque hacerlo a mano es imposible?, ¿por qué cada pieza va sujeta a toneladas de cartón con esos alambrillos de pan bimbo, tan retorcidos que ya ni siquiera caben por el agujero por el que entraron?, ¿por qué las piezas pequeñas llevan una goma fina y trasnparente casi imposible de ver aunque te estés dejando las uñas intentando tirar de ella?
Me imagino a la persona que trabaja embalando los juguetes y siento que tiene que ser mala por naturaleza, sino no hya explicación para semejante aberración.
A no ser... a no ser que tenga super poderes y sepa que el mundo va a ser arrasado por vientos huracanados y tifones varios que van a destrozar todo en la tierra, salvo los juguetes que aguanten en sus cajas y que, en realidad, no son simples juguetes sino pequeños robots diseñados para ayudar a la humanidad a sobrevivir al desastre y convertir el mundo en un lugar lleno de descapotables rosa chicle y animalitos monísimos con lacitos rosas anudados al cuello.
Sí, va a ser eso.
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18 de junio de 2012
27 de octubre de 2008
Buscando casa (capítulo 5).
* Casa 12: "¿dónde está el truco?".
Segundo piso con ascensor. Cocina y baño reformados. Ventanas nuevas. Calefacción de bajo consumo. Buen barrio. Al lado de dos parques. Precio sorprendente (lo que no significa que sea bajo, ¿eh? Aunque para lo que se ve por ahí...). Cuando me llamaron de la inmobiliaria, obviamente pensé que había gato encerrado y fui a verlo en actitud bastante escéptica... hasta que entré y vi que era todo cierto. Una cocina enorme, nueva y totalmente equipada (¡¡con lavavajillas!!). Un baño no muy grande pero reformado, con ducha y grifos tan fashion que voy a tener que hacer un master para saber utilizarlos. Sala y dos dormitorios. ¿El truco? Los dueños tienen que vender el piso por narices y lo acaban de bajar un 20%. En definitiva: piden por él lo que les costó a ellos... hace cinco años.
Veredicto: ¡¡¡me lo quedooooooo!!!
Continuará...
Segundo piso con ascensor. Cocina y baño reformados. Ventanas nuevas. Calefacción de bajo consumo. Buen barrio. Al lado de dos parques. Precio sorprendente (lo que no significa que sea bajo, ¿eh? Aunque para lo que se ve por ahí...). Cuando me llamaron de la inmobiliaria, obviamente pensé que había gato encerrado y fui a verlo en actitud bastante escéptica... hasta que entré y vi que era todo cierto. Una cocina enorme, nueva y totalmente equipada (¡¡con lavavajillas!!). Un baño no muy grande pero reformado, con ducha y grifos tan fashion que voy a tener que hacer un master para saber utilizarlos. Sala y dos dormitorios. ¿El truco? Los dueños tienen que vender el piso por narices y lo acaban de bajar un 20%. En definitiva: piden por él lo que les costó a ellos... hace cinco años.
Veredicto: ¡¡¡me lo quedooooooo!!!
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